Introducción: Cómo alcanzar tus objetivos
Todas las personas tenemos objetivos, algunos son más claros que otros, algunos más desafiantes, otros más simples. Pero al fin y al cabo, los objetivos forman una parte importante de nuestras vidas y por eso hoy te quiero compartir lo que más me ha ayudado a mí a la hora de lograr lo que me propongo.
Y para eso, tengo que hablarte de las excusas, porque uno de los obstáculos principales por los que una persona no logra cumplir sus objetivos son precisamente las excusas. Las excusas son todas aquellas razones que nos damos para justificar por qué no podemos hacer algo. Tal vez viéndolo de afuera, es fácil reconocer la excusa en las demás personas, pero es bastante difícil reconocerlas en uno mismo. Frases como por ejemplo “me encantaría poder hacer actividad física, pero no tengo tiempo” o “me gustaría comenzar ese proyecto, pero no tengo dinero”. Aunque parezcan motivos verdaderos y razonables, en realidad pueden ser excusas que nos ponemos para no dar ese primer paso, para no avanzar, para no tomar esa decisión.
Las excusas son pretextos con los que intentamos justificar algo: un error que cometimos, algo que no hicimos, una responsabilidad que no queremos asumir. Las excusas pueden ser un mecanismo de defensa que usamos para “protegernos” de ese error, de esa responsabilidad, de ese fracaso.
Podemos usar excusas simples, como la falta de tiempo, o podemos poner excusas más complejas en las que involucramos situaciones, por ejemplo “no puedo hacer tal cosa porque mi trabajo es muy estresante” o involucramos a otras personas “no tengo tiempo para eso, tengo que llevar a mis hijos a sus actividades después de la escuela”.
La Psicología Detrás de las Excusas
Las excusas pueden ser una forma de autosabotaje, ya que se nos presentan como un obstáculo en el camino hacia lograr nuestros objetivos. Muchas veces, las excusas nacen de nuestros miedos e inseguridades, por ejemplo: miedo a no poder, miedo a no saber, miedo al éxito, miedo al cambio, miedo a que no salga perfecto. Y como no somos conscientes de estos miedos, de estas autolimitaciones, nuestra mente fabrica excusas, que parecen muy razonables, para hacernos creer que el motivo es real, y no basado en un miedo. Y no es que nuestra mente sea “mala”, al contrario, es un mecanismo de autodefensa, para protegernos. Pero nosotros podemos hacer conscientes esos miedos, para así trabajarlos y superarlos.
Entonces ¿cómo te das cuenta de que algo es una excusa? Una forma que a mí me resulta efectiva, tanto en lo personal como con mis clientes en procesos de coaching, es preguntarte si ese “problema” ya no fuera un problema ¿harías lo necesario para lograr tu objetivo? Por ejemplo, te gustaría comenzar con tu emprendimiento de tejido al crochet, pero el problema es que no tienes tiempo. Si eso se resolviera, como por arte de magia (por ejemplo, organizas mejor tu día para que te quede una hora para dedicarte a tu proyecto) ¿comenzarías? Si la respuesta es “¡Sí!” entonces no tienes una excusa, tienes un motivo real en el que puedes enfocarte para solucionar. Si en cambio dices algo así como “sí, podría, pero en realidad, también me haría falta dinero, y no tengo mucha idea sobre negocios, y no sé si mi familia me apoyaría” ahí estamos frente a excusas, que están ocultando algún miedo. Y si esto es lo que te pasa en este momento, no te preocupes, no es malo descubrir que en el fondo se trataba de miedo ¡al contrario! Ahora ya tienes algo más específico sobre lo que se puede trabajar.
Lo importante es reconocer que las excusas, aunque parezcan válidas, son autoimpuestas y limitan nuestro crecimiento. Ruth Soukup en su libro “Do it scared” (Hazlo con miedo) dice que el principal motivo que no nos permite crecer y avanzar es el miedo y que ser valiente no significa no tener miedo, sino que se trata de cumplir nuestros sueños a pesar del miedo. El verdadero valor es hacerlo con miedo.
Las Excusas Más Comunes y Cómo Superarlas
¿Qué excusas sueles usar? Si bien hay una lista interminable de excusas, seguramente has usado alguna de estas. Estos son ejemplos de excusas comunes:
- No tengo tiempo
- No tengo suficiente experiencia o conocimientos
- Es muy arriesgado
- No tengo dinero
- No voy a poder solo/sola
- Si no lo hago perfecto, entonces no lo hago
- Ahora no es el momento, tal vez más adelante
¿Qué otro ejemplo agregarías a la lista?
Es importante que identifiquemos esas excusas, para así poder superarlas y seguir avanzando con nuestros objetivos. Quedarse atrapado en la excusa te puede afectar de otras maneras, no solamente que no logras eso que quieres, sino que además podrías estar afectando tu autoestima. Piensa en esto: tienes un sueño, algo que quieres lograr, pero inconscientemente tienes miedo a algo, entonces te pones excusas y procrastinas y no avanzas. Pero ese sueño, ese deseo, sigue estando ahí, entonces ese dialogo interno, esa lucha entre el deseo y el miedo continúa, y la que sale perdiendo es tu autoestima, porque pierdes la confianza en ti mismo/misma, porque no puedes vencer la procrastinación y no avanzas.
La buena noticia es que, la mayoría de las veces, estas excusas tienen una solución práctica y con pequeñas acciones diarias, puedes cambiar el enfoque mental. Acá te dejo algunas ideas para vencer esas excusas:
- No tengo tiempo: Para vencer esta excusa, tienes que pensar que el problema no es la falta de tiempo, sino la falta de prioridades. Algo práctico que puedes hacer es escribir dos listas: en una escribes tus actividades diarias y en la otra, las actividades que están relacionadas a tus objetivos (que ya estás haciendo o que deberías hacer). Luego, comparas las dos listas y, si es necesario, reorganizas tu día para hacer lugar a tus verdaderas prioridades. Si te gustaría aprender cómo lograr esto, puedes hacer un curso de gestión del tiempo, como el curso Tu Dia Ideal que ofrezco en mi página.
- No tengo suficiente experiencia o conocimientos: Para vencer esta excusa, escribe una lista de los conocimientos que crees que deberías tener para poder comenzar, y comienza un plan para obtener ese conocimiento. Por ejemplo, podrías leer libros sobre el tema, ver videos, hacer cursos, etc. Habla con personas que tengan la experiencia que estás buscando, y si puedes trabajar con un mentor, mejor aún. Busca a otras personas que estén intentando algo similar a lo que quieres lograr, para apoyarse mutuamente.
- Ahora no es el momento, tal vez más adelante: La procrastinación puede estar mostrando miedos o inseguridades. Intenta no identificarte con la procrastinación (“soy así, y no puedo cambiar”). A veces dejamos las cosas para más adelante simplemente porque no le vemos la importancia. Pero cuando sabes que sí, que eso es lo que quieres hacer, y así y todo sigues postergando las decisiones o la acción, es momento de mirar más allá de la procrastinación para identificar qué está ocultando. Por ejemplo, puede ser que tengas miedo a que no salga perfecto o a fracasar. Para trabajar en esto, te puede resultar muy útil pedirle a alguien (tu pareja, un amigo, un coach) que te ayude a mirar más allá de la procrastinación y a identificar ese pensamiento, creencia o miedo que te esta limitando.
La Mentalidad de Crecimiento: El Antídoto para las Excusas
Lo importante a la hora de superar excusas es mantener una mentalidad positiva y de crecimiento. La idea de mentalidad de crecimiento (“Growth Mindset”), desarrollada por la Dra. Carol Dweck, nos dice que las personas que creen que sus talentos pueden ser desarrollados (a través de trabajo, estrategias, experiencias, etc.) logran conseguir sus objetivos de forma más fácil, porque no les preocupa tanto el no poder hacer algo y se enfocan en aprender y adquirir las habilidades necesarias. La idea es desarrollar y mantener una mentalidad de crecimiento, para no quedarse estancados en el “soy así”. Todos tenemos la capacidad de cambiar y aprender, la clave está en creer que eso es posible. Si no te sientes identificado/identificada con esta idea, te propongo que intentes cambiar tu mentalidad, porque eso te va a ayudar en tu crecimiento personal y profesional. No siempre es fácil, porque para tener una mentalidad de crecimiento, es necesario no estar a la defensiva y estar dispuestos a aceptar miedos y limitaciones ¡pero se puede lograr!
Si las excusas por lo general surgen de un miedo o inseguridad, entonces tener una mentalidad de crecimiento te va a ayudar a superar esas excusas porque al enfocarte en lo que necesitas cambiar, aprender, practicar, etc. le vas a quitar poder a las excusas (es decir, a los miedos o inseguridades). Es un cambio de mentalidad, un cambio de enfoque. En vez de enfocarte en el problema (excusa) te enfocas en las oportunidades (mentalidad de crecimiento).
Cómo Hacer un Plan de Acción y Dejar las Excusas Atrás
Bueno, ya hablamos de las excusas, qué son y cuál es su origen, vimos ejemplos de excusas comunes y cómo superarlas. Ahora vayamos a lo importante: cómo establecer un plan de acción para cumplir tus metas y vencer esas barreras mentales que te están frenando.
Para eso, vamos a usar una herramienta muy usada en el ámbito del crecimiento personal y profesional: los objetivos SMART. Cuando quieres conseguir una meta, lo principal es saber muy bien cuál es esa meta y por eso esta herramienta de objetivos SMART te va a ayudar.
“SMART” es un acrónimo en inglés (que en español significa “inteligente”) y cada letra representa una característica que tu objetivo tiene que tener para que sea específico y puedas lograrlo más fácilmente. Ahora nombro cada una de esas características y más abajo te explico qué significa cada una:
Los objetivos SMART se refieren a objetivos que son:
S – Específico (en inglés, la S es de “Specific”)
M – Medible (en inglés, la M es de “Measurable”)
A – Alcanzable (en inglés, la A es de “Atteinable”)
R – Realista (en inglés, la R es de “Realistic”)
T – Limitado en el tiempo (en inglés, la T es de “Time-bound”)
Lo que significa cada uno:
Específico: significa que tu objetivo tiene que ser lo más específico y claro posible. Por ejemplo “Quiero ser más saludable” no es específico, pero “Quiero entrenar para una carrera 5K” sí lo es.
Medible: significa que tu objetivo se tiene que poder medir, para saber cuándo lo alcanzas, y mejor si es algo que puedes monitorear en el tiempo. Ejemplo de objetivo medible: “Quiero correr 3 veces por semana, 30-45 minutos”
Alcanzable: significa que tu objetivo necesita ser algo que creas posible. Acá pueden aparecer las excusas, así que hay que estar atentos. Una cosa es ser realista, y otra es usar excusas para no hacer algo. Ejemplo de objetivo alcanzable: “Ya he corrido antes, y aunque nunca entrené para una carrera, sé que puedo lograrlo”
Realista: significa que tienes que tener en cuenta tu situación actual. Aquí también pueden surgir excusas como “es que no tengo dinero” o “pero no tengo tiempo”. Si ese es el caso, vuelve a leer las secciones anteriores para superar esas excusas. Recuerda cambiar tu mentalidad para ver las posibilidades. Por ejemplo “En este momento no tengo dinero para contratar un entrenador, pero voy a usar esta aplicación gratis para monitorear mi progreso” Ejemplo de objetivo realista: “Tengo otras actividades después del trabajo, pero si entreno 3 veces por semana, me deja tiempo para hacer otras cosas”
Limitado en el tiempo: significa que necesitas saber cuándo quieres cumplir ese objetivo, por ejemplo, en un par de meses, en un año, etc. Esto es importante para poder monitorear tu progreso y saber cuando has llegado a la meta. Ejemplo de objetivo limitado en el tiempo: “Quiero correr en una carrera 5K que será dentro de 10 meses”
Una vez que tengas tu objetivo definido siguiendo la definición SMART, el siguiente paso es crear un plan de acción. Dependiendo del tipo de objetivo y en cuánto tiempo quieres lograrlo, el plan puede ser sencillo o complejo, a corto o largo plazo. Básicamente, el plan es un paso a paso de todo lo que necesitas hacer para avanzar hacia tu objetivo. Si usamos “Correr una carrera 5K que será dentro de 10 meses, entrenando 3 veces por semana” como ejemplo de objetivo SMART, el plan de acción podría incluir: 1) Encontrar una aplicación para monitorear tus entrenamientos, 2) Comprarte calzado deportivo adecuado, 3) Entrenar 3 veces por semana, 4) Monitorear tu progreso cada 15 días, 5) Registrarte para la carrera, 6) ¡Correr tu primer 5K!
Acá es muy importante hacer esta aclaración: Recuerda tomártelo con calma. Es mejor comenzar con pequeñas metas alcanzables, que sepas que vas a poder lograr, a que intentes hacer un cambio demasiado grande y de repente. El secreto del éxito está en la constancia, en hacer todos los días algo que te acerque cada vez más a tu objetivo. Si quieres lograr algo, pero no haces nada por conseguirlo, no tienes un objetivo, sólo es un sueño. Y por otro lado, si tienes un plan poco realista y no eres constante, será bastante difícil que logres tu objetivo.
Conclusión: El Primer Paso Hacia el Éxito
Para terminar, vuelvo a lo que te decía al comienzo: si quieres lograr tus objetivos, presta atención a las excusas, porque son uno de los obstáculos principales a la hora de alcanzar metas. Enfócate en dar ese primer paso, aunque sólo sea definir tu objetivo usando la técnica SMART. Ya con eso vas a haber logrado mucho. Y si sientes que tus excusas son más fuertes y una y otra vez te vencen, regresa al ejercicio de identificar su origen, porque ahí está la clave.
Espero que este artículo te haya servido de motivación para que tomes el control y no permitas que las excusas sean una barrera en tu camino ¡Decide ya mismo que te comprometes a superar tus excusas!
Gracias!!! Es muy buen ejercicio, escribir las excusas, porque así podemos analizar todo mucho mejor y también la técnica Smart es muy útil!!!